Trabajos

A un paso

En esta ocasión quisiera despertar en el observador un sentimiento de vulnerabilidad, convivimos en una sociedad sometida por la violencia desde múltiples áreas; los grupos ilegales en disputa de zonas, el machismo, la religión, los partidos políticos y situaciones tan irrisorias como la simpatía por un equipo de fútbol. De esta situación quiero resaltar lo conocido como una frontera invisible, lo cual en el contexto de Medellín representa una delimitación de un territorio por parte de un grupo al margen de la ley dentro de la ciudad, y este fenómeno no discrimina a ningún tipo de persona, sea niños o adultos, hombres o mujeres, al cruzar una calle especifica te conviertes en un objetivo.

Dentro de este fenómeno encontramos algunos símbolos, pero en el caso particular se destaca el lanzar los zapatos a uno de los cables de energía como dos significados; una zona en la que se vende sustancias ilegales o una zona de la cual no se debe cruzar. Un símbolo que es evidente para muchos y contemplado con ingenuidad por algunos otros, pero que deja en evidencia una condición de violencia que resalta la fragilidad del ser humano en nuestra sociedad.

Para la fortuna de algunos existen elementos de comunicación identificadores de la condición de violencia del sitio, pero en situaciones mucho más precarias se define la frontera pero esta solo hace parte del voz a voz, de un imaginario colectivo, ya que no hay un elemento claro para definir cuál calle se puede pasar, o hasta donde llega el poder de algún grupo específico, lo cual representa una condición de vulnerabilidad aun mayor, y de la mano de este fenómeno se alimenta una enorme sensación de inseguridad y fragilidad.

La segunda obra es “A un paso” es una obra compuesta por zapatos de cerámica que están colgando en el techo del lugar de instalación, estos están colgados de forma aleatoria alrededor de una bombilla que se enciende y apaga con la frecuencia cardíaca promedio de una persona, pero al estar alguien justo bajo la bombilla esta aumenta la frecuencia y da una sensación de alteración, alcanzando la velocidad que tiene el corazón cuando se tiene miedo o cuando se ha corrido.

La Frontera

En esta ocasión quisiera despertar en el observador un sentimiento de vulnerabilidad, convivimos en una sociedad sometida por la violencia desde múltiples áreas; los grupos ilegales en disputa de zonas, el machismo, la religión, los partidos políticos y situaciones tan irrisorias como la simpatía por un equipo de fútbol. De esta situación quiero resaltar lo conocido como una frontera invisible, lo cual en el contexto de Medellín representa una delimitación de un territorio por parte de un grupo al margen de la ley dentro de la ciudad, y este fenómeno no discrimina a ningún tipo de persona, sea niños o adultos, hombres o mujeres, al cruzar una calle especifica te conviertes en un objetivo.

Dentro de este fenómeno encontramos algunos símbolos, pero en el caso particular se destaca el lanzar los zapatos a uno de los cables de energía como dos significados; una zona en la que se vende sustancias ilegales o una zona de la cual no se debe cruzar. Un símbolo que es evidente para muchos y contemplado con ingenuidad por algunos otros, pero que deja en evidencia una condición de violencia que resalta la fragilidad del ser humano en nuestra sociedad.

Para la fortuna de algunos existen elementos de comunicación identificadores de la condición de violencia del sitio, pero en situaciones mucho más precarias se define la frontera pero esta solo hace parte del voz a voz, de un imaginario colectivo, ya que no hay un elemento claro para definir cuál calle se puede pasar, o hasta donde llega el poder de algún grupo específico, lo cual representa una condición de vulnerabilidad aun mayor, y de la mano de este fenómeno se alimenta una enorme sensación de inseguridad y fragilidad.

De esto se derivan dos obras, “La frontera” que muestra un carro blanco de dos ruedas, el cual está ubicado en un mapa de Medellín dividido por comunas, en este se desplaza el vehículo sin la posibilidad de pasar de una comuna a la otra, simplemente obedeciendo a un patrón, moviéndose de forma aleatoria pero sometido al espacio en el cual se encuentra inmerso.

 

 

 

Rutinas

La serie rutinas está compuesta por dos obras que enuncian mi inconformidad con el tiempo que tengo libre, en ellas identifico elementos que están asociados con lo rutinaria que puede ser mi vida y como esta se ha visto sometida por múltiples aspectos.

En una segunda expresión encontramos 4 relojes digitales compuestos por display de 7 segmentos los cuales, tienen dos tipos de función, en un primer plano encontramos que 3 de estos tienen la función de determinar cuando alguien está enfrente y aceleran hasta hacer evidente la hora real pero cuando la persona se aparta el reloj se detiene, mientras que el cuarto reloj va contabilizando el tiempo que estuvieron presentes las personas en observación de la obra.

Del conjunto de funcionamiento podemos identificar como la obra se vale del tiempo del espectador para tomar vida, ya que al no haber nadie presente el tiempo parece detenerse, pero en presencia de alguien el tiempo sigue su camino normal.

La obra a pela a un contexto social en el cual, el tiempo como una construcción del hombre y por tal razón, la obra solo hace parte de la realidad cuando hay un espectador presente, cuando alguien de una forma voluntaria o porque no, involuntaria, brinda esa cantidad de energía necesaria para tomar vida la obra, haciendo evidente ese tiempo que ha adsorbido, de esta forma se exalta como en muchas ocasiones entregamos nuestro tiempo, tan solo por pretender hacer parte de una sociedad que lucra a algunos con el sometimiento de otros, o como muchos, se fundamentan en el tiempo de unos para su propio beneficio.

Desde un entorno social encontramos una crítica a la sociedad que desde el fundamento del consumismo, las estructuras de poder, el desarrollo científico y tecnológico, se encamina en una carrera constante en la cual el tiempo se convierte en un aliado o enemigo, posición que deriva del punto de vista. Hay que producir y hay que hacerlo a cualquier costo, pero el tiempo que muchas veces dejamos pasar por alto se convierte en el sustento de otros y en muchas ocasiones no nos damos cuenta de esto y es en ese momento donde se agrava la situación.

Rutinas

La serie rutinas está compuesta por dos obras que enuncian mi inconformidad con el tiempo que tengo libre, en ellas identifico elementos que están asociados con lo rutinaria que puede ser mi vida y como esta se ha visto sometida por múltiples aspectos.

En la primera etapa quiero resaltar como algunos elementos fueron quedándose en mi imaginación con el paso del tiempo, esa capacidad de construir un cohete con tan solo una caja, esos anhelos, tal vez ingenuos en la mente de un niño, capaces de motivar a hacer muchas cosas, los sueños despierto, esos ideales impulsadores capaces de promover mi crecimiento tan solo en búsqueda de la fuerza suficiente para hacerlos realidad, creyendo que al ser un adulto todo es posible, pero de un modo paradójico parecían conducir en la dirección contraria, encaminados en ciclos capaz de matar cualquier cosa que no se acomode al sistema.

Con el paso del tiempo esos sueños se volvían más confusos, tal vez porque los fui olvidando, o porque con el ritmo vertiginoso de una sociedad inclinada al consumo no hay tiempo para vivir un sueño, o tan solo para alejarse del camino, todo el mundo en su línea, intentando ocupar un lugar sin dejarse sacar del sistema, en la búsqueda de un montón de ideales de felicidad, impuestos o promovidos por unas estructuras de control que tienen como principal objetivo no dejarte salir de la rutina, introducidos en unas “cajas”, o tal vez convertidos en ellas, porque nuestro pensamiento se ha vuelto tan cuadriculado y predecible que pareciera no haber la posibilidad de fantasear de nuevo.

El espectador de la obra puede observar un dispositivo cuadrado provisto de dos ruedas, el cual gira en contra de las manecillas del reloj tal vez apelando a querer regresar el tiempo en un ciclo sin fin, obligado a seguir la línea, sin la capacidad para abandonarla a pesar de que no hay una restricción física que lo obligue a hacerlo, tan solo porque hay unas reglas que debe cumplir y a las cuales se ciñe sin ningún tipo de cuestionamiento.

Prohibido soñar

Prohibido soñar.
Libro de artista
2015
22cm * 14cm

“-Así es. El hombre decían, debe afrontar la realidad. Debe Afrontar el presente. Todo lo demás debe desaparecer. ¡Las hermosas mentiras literarias, los vuelos de la fantasía, deben ser derribados a tiros! Y los alinearon contra la pared de una biblioteca un domingo por la mañana, hace treinta años, en 1975. Alinearon a Santa Claus, y al Jinete sin Cabeza, y a Blanca Nieves y Pulgarcito, y a mi madre la Oca. Oh, ¡Qué lamentos!, y quemaron los castillos de papel y las ranas encantadas y a los viejo reyes, y a todos  los que “fueron eternamente felices” (pues estaba demostrado que nadie fue eternamente feliz), y el “había una vez” se convirtió en “no hay más”.” (Ray Bradbury, Crónicas Marcianas, 1946)

 

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